Vendimia 2026: cómo un año de El Niño transformó el vino argentino
La cosecha 2026 en Mendoza terminó a fines de abril, con bodegueros del Valle de Uco y Luján de Cuyo reportando una de las vendimias más desafiantes — y potencialmente más interesantes — de la década. El Niño trajo lluvias inusualmente intensas en febrero, obligando a muchos productores a cosechar antes de tiempo. Los vinos resultantes muestran un carácter más magro y europeo que las cosechas recientes.
Los volúmenes cayeron aproximadamente 15–20% en toda la región, según estimaciones tempranas de Bodegas de Argentina. Pero las primeras catas sugieren una calidad excepcional en las parcelas bien manejadas. “Menores rendimientos, bayas más pequeñas, jugo más concentrado”, explica Laura Catena en una entrevista reciente. “Podamos de forma agresiva. Los vinos que tenemos en tanque ahora son los Malbecs más expresivos que hicimos desde 2018.”
Salta (Cafayate) tuvo una historia completamente distinta — impacto mínimo de las lluvias, rendimientos normales, y lo que los locales llaman “la vendimia de la década” para el Torrontés de altura. El bodeguero Donald Hess, de Colomé, describió la fruta 2026 como “transparentemente floral, como debe ser el Torrontés”.
Patagonia, también relativamente seca este año, produjo un Pinot Noir destacado. Varios productores pasaron a la fermentación en racimo entero por primera vez, señal de una confianza creciente en el potencial de la región.
La cosecha 2026 empezará a llegar a los mercados internacionales a fines de 2027 para los estilos de lanzamiento temprano, y en 2028–2029 para los vinos ícono.
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